23.7.14

DESTACADO



Lámpara Victoria Maderas
Lilia Velásquez
Diseño Industrial IV
Prof. Hernán Stehle
2014

18.7.14

16.7.14

DESTACADO


Set de generala
Franco Barbieri        
Diseño Industrial 3
Prof. Diego Bernardi
2014


10.7.14

DIARIO LA NACION | SUPLEMENTO SABADO

Gastronomía

El mejor diseño nacional desembarca en la cocina

Una nueva camada de diseñadores industriales y artesanos producen los objetos culinarios que hoy conquistan barras y salones
Por   | Para LA NACION

"En los últimos años hubo un refinamiento de la cultura gastronómica. Esto abrió un espacio donde los diseñadores industriales podemos aportar. Si hasta hace veinte años un vaso de whisky era un cilindro de cristal, a lo sumo tallado, hoy encontramos un mercado receptivo para propuestas novedosas", explica Daniel Wolf, coordinador de la carrera de diseño industrial de la Universidad de Palermo y creador de objetos como el vaso Mareado (un vaso de whisky de fondo redondeado, que le permite balancearse sin volcar su contenido), los moldes de hielo en bolas (para crear esferas de hielo), vajilla para sushi, el mate Dulce&Amargo y el Chau Clara, un utensilio que separa la clara de la yema.
Además de las grandes marcas reconocidas por su calidad, como las soñadas ollas de hierro fundido porcelanizado Lafont o la cristalería elaborada por marcas como San Carlos y Vitalia, en los últimos años una nueva camada de diseñadores industriales y artesanos comenzaron a producir objetos culinarios que hoy se ven en las cocinas, los salones y las barras de los mejores restaurantes de Buenos Aires. Vajillas de cerámica, enlozados vintage, la cuchillería boutique de Matías de Loof, sartenes de acero laminado, platos descartables, herramientas para coctelería y mucho más conforman un nuevo mapa del diseño nacional, en la búsqueda del difícil equilibrio entre rentabilidad, calidad, estética y funcionalidad.
"Siempre me gustó cocinar y trabajé seis meses en el restaurante Unik. Ahí aprendí muchas cosas que hoy aplico al diseño. Entendí el porqué de los distintos materiales que se usan en la cocción: el cobre, el hierro, el acero. Saber de técnicas de cocina me sirve como diseñador", asegura Nicolás Grosny (*), creador de la marca Darto, que hoy cuenta con dos sartenes de acero laminado de tres milímetros de espesor, elaboradas en una sola pieza (mango y sartén), capaces de competir con las mejores del mundo. Tanto, que son un caso de éxito inédito entre los mejores chefs de la Argentina; cuenta entre sus clientes a restaurantes como Oviedo, Tegui, Las Pizarras, Sucre y Unik. "Estas sartenes son un destilado de lo que precisa un restaurante. Les podría haber hecho un mango más cómodo, pero hubiesen costado el doble", continúa. Nicolás lo deja bien claro: no son sartenes para los amantes del diseño cool, que priorizan estética sobre función. A diferencia del teflón, a estas sartenes es necesario curarlas, entenderlas, acostumbrarse a sus características. Pero bien utilizadas, duran por siempre y cumplen con todos los requisitos.
Lugares emblemáticos como el renovado Four Seasons Buenos Aires y el Hotel Alvear, caterings como el de Martín Moleteni, cocineros como Pedro Demuru. Todos utilizan productos de Ají Design, una joven empresa especializada en el diseño para la gastronomía. "En 2007 armamos un pequeño stand en Hotelga y ahí fue el quiebre. Por allí pasaron cocineros, dueños de catering, gerentes de hoteles. Entre ellos, los hermanos Petersen o Ariel Rodríguez Palacios. Y estaban felices porque, por fin, alguien hacía algo nuevo", explica Pablo Jeifetz, socio junto a Guido Izbicki y Pablo Slobinsky de Ají Design.
Ají comenzó con vajilla de porcelana (platos para pastas con recipientes para salsa, platos específicos para sushi), y nueve años más tarde su porfolio creció hasta convertirse en un verdadero catálogo profesional: cazuelas y placas de hierro, contenedores descartables de cartulina laminada, tablas de madera, objetos en laja y vidrio que respetan el eterno lema de Mies van der Rohe: menos es más. "Generamos productos que surgen de las inquietudes que nos hacen llegar los cocineros, o de una necesidad no resuelta. Y si bien manejamos muchos materiales, nuestro diseño tiene un gesto, un detalle, una búsqueda funcional."

LA VUELTA AL OFICIO

También los artesanos reclaman su lugar en esta nacionalización de las cocinas. "Hay que encontrar a la persona indicada, que asegure tiempos, calidad y constancia. No es fácil, pero estamos en ese camino", dice Cecilia Miranda, dueña junto a su pareja, Miguel Esmoris, de Enseres, un pequeño bazar en Palermo con productos artesanales de distintas regiones, con producción propia de diseños exclusivos. "En las últimas décadas muchos oficios se fueron perdiendo. Por esto, es muy importante generar aliados. Jorge Nabel es el artista y alfarero que nos elabora la línea de cerámica. Los elementos de vidrio provienen de una cooperativa, en la zona sur bonaerense. Nosotros tratamos sus trabajos con mucho respeto, estableciendo vínculos largos, basados en el compromiso mutuo", explica Cecilia, que cuenta entre su clientela con cocineros como Lelé Cristóbal y restaurantes como Malvón.
Para el bartender Gastón de Gennaro, la idea nació al empezar a competir. Sin más conocimientos que una pasión amateur por los trabajos manuales, entró en el mundo de los talleres, aceros y pulidos, en el camino de la prueba y el error. Así, creó la marca Bartender Tools, que en dos años vendió ya unos seis mil productos. De los swizzles al colador Hawthorn pasando por los vasos de composición y un precioso exprimidor manual, presente en las mejores barras del país.

"Es importante lograr una escala de producción y un nivel de competitividad más allá de la coyuntura. Con los moldes de hielo, por ejemplo, realicé una inversión en matricería que me permite competir en precio y calidad con productos paralelos que se venden en los Estados Unidos. Lo que se viene es la tentación de ingresar en la parte productiva: invertir en maquinarias. Los casos exitosos son diseñadores que aprenden la lógica del mercado, respetando determinados paradigmas del diseño. Eso es lo que les da carácter a estos emprendimientos", culmina Daniel Wolf, mientras hace girar sobre sí misma una esfera de hielo, enfriando un single malt escocés servido, por supuesto, en el vaso Mareado..
(*) Nicolás Grosny exalumno Diseño Industrial UP.


Ver nota: http://www.lanacion.com.ar/1707191-el-mejor-diseno-nacional-desembarca-en-la-cocina

7.7.14

3.7.14

Arquitectura y diseño industrial: sus supuestos en debate. Opinión del Prof. Daniel Wolf en ARQ





POR INÉS ÁLVAREZ.  Suplemento arq. Diario clarin 01.07.2014 

Aprovechando el Día del Arquitecto Argentino y el Día Mundial del Diseño Industrial, ponemos el foco sobre algunos cuestiones que afectan a las dos disciplinas. ¿Son ciertas o injustificadas las suspicacias entre ambas?


“Los arquitectos creen que pueden resolver desde una cucharita hasta un edificio y no es cierto. Por supuesto que hay arquitectos que son excelentes diseñadores, pero son casos particulares. El diseño de objetos no está en su campo disciplinar”, sostiene Daniel Wolf, Coordinador del Departamento de Diseño de Objetos y Productos y el de Investigación y Producción de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. “El arquitecto tiene como prioridad la estructura y las condiciones de habitabilidad, mientras que los diseñadores pensamos en el objeto”, agrega. Wolf fue alumno del arquitecto Ricardo Blanco, y por eso lo menciona en una reflexión que hace en voz alta: “Blanco decía que el arquitecto diseña con una ubicación y un entorno. Piensa la unicidad de la casa, quien va a vivir ahí.

El diseñador no tiene que pensar en cada caso, al contrario. Tiene que pensar en procesos para producir a bajo costo, en serie, y tiene los conocimientos para trabajar con mayores detalles”.

La manera de pensar, eso que algunos profesionales definen como “parecida, porque son carreras proyectuales” y que a otros les parece diferente, es lo que une a la arquitecta Diana Cabeza y al diseñador industrial Martín Wolfson en el Estudio Cabeza. Y no porque tengan el mismo proceso mental, precisamente. Wolfson lo describe así: “Diana proyecta como arquitecta, desde el entorno. No puede mirar el producto sin antes mirar el contexto, y a mí me pasa al revés”. Para Wolfson la arquitectura y el diseño industrial son disciplinas complementarias. Esta mirada se refleja en sus trabajos en la Ciudad, como las estaciones del Metrobús, que Wolfson entiende como microarquitectura. “Creamos situaciones para que sean habitadas. Hacemos estudios ergonómicos, analizamos cuestiones funcionales, pensamos en el entorno a la intemperie y en la instalación. Es microarquitectura porque generamos un hábitat. Sucede que también las pensamos para que se repitan en serie, lo que implica indefectiblemente una reproducción industrial”.

El ejemplo de Wolfson, en tanto equipamiento urbano, le sirvió al arquitecto Alberto Varas para pensar en el cruce entre las disciplinas. Hace algunos años, Varas le había confesado a ARQ que creía que la arquitectura y el diseño tendían a parecerse cada vez más. Recuerda que eso lo dijo en un contexto en el que observaba trabajos de arquitectos jóvenes, pero afirma que mantiene esa sensación. “En algunos aspectos se parecen. De hecho pasa en la ciudad, donde el equipamiento es muy importante como parte del paisaje urbano y tiene peso propio en la cultura. Es decir, está claro que existe un acercamiento y es algo positivo, porque tenemos la necesidad de trabajar juntos”.

Varas defiende la idea de una mayor comunión entre las profesiones, aunque encuentra firmes barreras entre la arquitectura y el diseño. “La escala, por ejemplo, es un límite. Y además no tenemos los mismos objetivos. La arquitectura es una disciplina espacial y el diseño es del objeto, tiene rasgos más escultóricos. En el diseño industrial esto no es un elemento más, toda la lógica instrumental es mucho más maquínica”.

Wolf desacuerda. “La resolución de un galpón también la puede hacer un diseñador industrial. Pensar en la escala como límite es obsoleto”. Sin llegar al extremo de un galpón, el diseñador Eduardo Naso confirma que un diseñador puede hacer pie en la arquitectura, así como el arquitecto crea objetos. No pensaba lo mismo hace más de una década, cuando afirmaba: “Un arquitecto está preparado para proyectar casas, edificios y ciudades. Por eso, se supone que puede proyectar otros objetos de menor tamaño, sin considerar los criterios y conocimientos específicos de los diseñadores industriales”.

Hoy reconoce que las limitaciones son más difusas en ambos lados. “Hoy mi estudio está formado en un 50% por arquitectos y el resto por diseñadores. Incluso estamos entrando en el ámbito del espacio a través del diseño de un local comercial. Es decir, opero en una caja arquitectónica y defino las relaciones dentro de un espacio”, indica Naso.

Su experiencia ilustra la convicción de Wolfson: “Creo más en lo profesional que en lo académico. En la práctica, tal vez el arquitecto tenga la capacidad para diseñar el mobiliario de un edificio, solo que la falta de herramientas específicas lo haría demorarse más tiempo”, afirma.

Será por eso que cada vez son más los profesionales de ambas carreras que se preocupan por romper los límites de su propia disciplina. Naso es uno de los docentes del posgrado Diseño de Mobiliario (DIMO) de la FADU y constata esta tendencia. “El 50% de los alumnos son arquitectos y el resto son diseñadores. “Los arquitectos quieren acercarse al producto y tener más herramientas tecnológicas y de aproximación al objeto. Los diseñadores industriales, en cambio, buscan conocer más sobre la integración de la pieza con el espacio”.

Una de las ventajas con las que cuentan los arquitectos es que tienen una organización profesional mucho más establecida. Existen entidades que, entre otras cosas, definen las incumbencias, de manera de evitar la competencia de otros profesionales.

Por el contrario, la Asociación Argentina de Diseñadores Industriales suspendió hace tiempo sus actividades y se encuentra en formación –aún muy preliminar– una nueva cámara de profesionales. De todos modos, no parece haber consenso para restringir la intervención de los arquitectos en el proyecto de objetos. Naso opina: “No opondría límites legales a otros profesionales que diseñan, pero sería bueno que existieran algunos condicionantes para que el producto esté respaldado por un profesional, que según se discuta, podría ser arquitecto, diseñador o ambos”.

Wolfson acuerda en parte: “Yo reclamaría una autorización dependiendo de lo complicado que sea el objeto y del peligro que implique su uso, como por ejemplo, en los instrumentos quirúrgicos. No me parece necesario en otros casos”.

Así como Wolf es crítico de la actitud de algunos arquitectos, también tiene desavenencias con ciertos pares. “Existe una moda del diseño sustentable que miro con un poco de candidez, porque son cosas que exceden a la disciplina. Así como me parece excesivo que los arquitectos digan que se proponen mejorar la calidad de vida de la gente, opino lo mismo sobre los diseñadores que piensan que con su trabajo van a solucionar el problema medioambiental.

Hay buenas intenciones, pero son discursos de la Modernidad. El punto en contacto entre ambas profesiones es que están al servicio del consumo”. E interpela: Los diseñadores tenemos que reflexionar sobre nuestra responsabilidad de generar objetos innecesarios, porque la verdad es que está casi todo resuelto.

La solución a la contaminación no la tiene una bicicleta de bambú, es un tema que corresponde a la esfera política”.

El ámbito universitario se hace eco de las influencias entre la arquitectura y el diseño industrial. E incluso, en algunos casos hasta pretende profundizar esta integración. En la FADU-UBA, por ejemplo, se está debatiendo un cambio en los planes de estudio de ambas carreras de modo de integrarlas en la mayor cantidad de materias posible. La discusión ya comenzó y se desarrollará durante todo 2014 y 2015 entre los diferentes niveles y claustros. Leandro O’Flaherty, director de la carrera de arquitectura en la FADU-UBA explica: “ Tenemos que adaptar el perfil profesional, porque hoy está siendo atravesado por otras disciplinas. El país cambió, hay nuevas tecnologías y los medios amplian las fronteras de trabajo. La mayor parte de los contenidos no necesitan ser cambiados pero sí deberíamos hacer algunas combinaciones”. O’Flaherty considera que el perfil de profesional que está preparando hoy la UBA es de “el de un proyectista tradicional, cuando deberíamos generar profesionales para la construcción y capaces de gestionar”.

En la Universidad Nacional de Cuyo (la primera del país en contar con una carrera de diseño) también existe una mirada crítica interna. Luis Sarale, vicedecano de la facultad de Arte y Diseño afirma: “Hoy tenemos un escenario de oportunidades, pero las universidades públicas estamos desencajadas de la demanda real. Deberíamos devolverle a la sociedad el aporte que hace en educación”. En este sentido, Sarale menciona que en la FAD-UNCuyo dirige una cátedra libre llamada “Diseño y territorio”, en la que los estudiantes se forman para cumplir con las necesidades de la región.


30.6.14

DESTACADO




































Ajedrez
María Alejandra Kaled
Diseño de Productos IV
Prof. Cristóbal Papendieck
2014

26.6.14

DESTACADO







"Segway para seguridad en Aeropuertos".
Esteban De Luca

Diseño Industrial III
Prof. Sebastián Salanova
2014

12.6.14

BANQUITO DEL HINCHA | RUMBO AL MUNDIAL





PRIMER PREMIO  BANQUITO DEL HINCHA
Concurso Fundación Sagrada Familia - Modo CASA
Hans Rodriguez
Diseño Industrial IV
Prof. Daniel Wolf
2014

9.6.14

DESTACADO







































2o Premio Concurso Victoria Maderas UP
Ignacio Novillo Saravia
Diseño Industrial IV
Prof. Daniel Wolf
2014